En ocasiones, el derecho de autor puede entrar en colisión con otro derecho reconocido como irrenunciable: el del acceso a la información y a la cultura. Por ello, la ley española de propiedad intelectual impone algunos límites al ejercicio de los derechos de autor, con el fin de conciliar el interés particular del autor para que su obra sea reconocida y remunerada con el interés general del público a conocer dicha obra.

Así, es posible utilizar una obra original sin autorización del autor, dentro del marco de condiciones que señalan las leyes, en:

  • Reproducciones amparadas por situaciones de seguridad pública o exigidas por imperativo legal o semejante, siempre sin fines lucrativos.
  • Citas e ilustraciones en la enseñanza o en la investigación científica, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Exigen indicar la fuente y el nombre del autor.
  • Agregadores de contenidos para su puesta a disposición del público en publicaciones periódicas o sitios web.
  • Trabajos sobre temas de actualidad.
  • Utilización de bases de datos por el usuario legítimo.
  • Obras situadas en vías públicas, como parques, paseos y similares.
  • Reproducción, préstamo y consulta de obras mediante terminales especializados en determinados establecimientos, sin finalidad lucrativa, en «museos, bibliotecas, fonotecas, filmotecas, hemerotecas o archivos de titularidad pública o integrados en instituciones de carácter cultural o científico», siempre que «la reproducción se realice exclusivamente para fines de investigación o conservación».
  • Obras huérfanas.
  • Parodia.

Para conocer las condiciones del uso libre de las obras sometidas al derecho de autor por los conceptos citados, se recomienda consultar la Ley de la Propiedad Intelectual vigente en España.