En muchos casos, no. Por ejemplo, el autor de libros u obras impresas o asimiladas cede normalmente sus derechos de explotación a un editor a través de la firma de un contrato de edición. Este contrato incluye cláusulas sobre la identificación de la obra, sus modos de explotación previstos, la remuneración compensatoria del autor, las obligaciones y los derechos de las partes, etc.

En un plano más general, tienen derechos conexos de propiedad intelectual los intérpretes y ejecutantes (actores, cantantes, instrumentistas, etc.), los productores de fonogramas (como las casas discográficas) y los organismos de radiodifusión en relación con las interpretaciones o ejecuciones que emiten.