Los derechos de propiedad intelectual de carácter patrimonial pueden transmitirse «mortis causa» o «inter vivos».

La transmisión «mortis causa» se produce cuando fallece el titular de derecho, y su duración se extiende, por norma general, hasta transcurridos 70 años de la muerte del titular originario (con las salvedades expresadas en la pregunta anterior). El heredero, ya sea una persona física o jurídica, se subroga en la situación del autor.

La transmisión «inter vivos» de los derechos de autor a un tercero, ya sea una persona física o jurídica, se produce a través de un contrato expreso.