Según las leyes vigentes de la propiedad intelectual, «se considera obra huérfana a aquella cuyos titulares de derechos no están identificados o, de estarlo, no están localizados a pesar de haberse efectuado una previa búsqueda diligente de los mismos». Por tanto, para que una obra sea considerada huérfana debe haberse procedido a un procedimiento constatable de búsqueda de su autor o derechohabiente.

Los derechos sobre las obras huérfanas y sobre su explotación cuentan con una regulación específica dentro de la legislación española. Si una obra es declarada huérfana puede reproducirse en forma de digitalización así como ponerse a disposición del público y para otros fines. No obstante, si apareciera el titular de derecho de la misma, podría reclamar la autoría y, si le fuera reconocida, solicitar una compensación por el uso que se hubiere hecho de la misma.