La paradoja de Olbers


La historia de la astronomía es la historia de horizontes que retroceden
Edwin Hubble

¿Por qué el cielo nocturno es oscuro? Esta pregunta asaltó a los astrónomos y pensadores de siglos pasados, cuando el modelo científico en boga defendía que el Universo era un espacio estático e infinito repleto de estrellas. Si así fuera, ¿cómo entonces la noche fulgía con menos brillo que el Sol? Un cosmos infinitamente poblado de luminarias debería emitir desde todos y cada uno de los puntos del cielo una luz que nos cegara con más intensidad que el astro solar.

La paradoja, en su acepción moderna, fue planteada por el astrónomo alemán Wilhelm Olbers en 1823. Aunque antes que él fue ya abordada por otros científicos. Entre ellos Johannes Kepler, que imaginó tan certeramente el movimiento de los planetas alrededor del Sol, vio en esta paradoja un argumento poderoso en contra de la idea de un Universo infinito. Otros investigadores sostuvieron que la luz de esas ubicuas estrellas no llegaba a la Tierra porque era absorbida por cuerpos oscuros interpuestos. Hoy tenemos pruebas de la existencia de estas pantallas de materia oscura, pero no son ellas las que explican la paradoja: si realmente absorbieran tales cantidades de luz, terminarían por reemitirlas en igual magnitud que la que reciben para cobrar un brillo propio igual al de las estrellas que presuntamente estarían apantallando.

Desde que, en 1929, Edwin Hubble pusiera de relieve la expansión del Universo y diera alas a la teoría del big bang surgió una interpretación “natural” de la paradoja de Olbers. La luz del cielo nocturno no nos deslumbra porque, al ser el Universo demasiado joven, proviene en buena parte de objetos tan distantes que su brillo no nos ha llegado todavía (ya sabemos que la luz “solo” es capaz de recorrer unos 300.000 km/s). Es curioso que un nuevo descubrimiento en la década de 1960 viniera a rememorar, desde un enfoque diferente, la paradoja de Olbers: al final, es verdad que el cielo está lleno de “luz” y que esta incide sobre la Tierra uniformemente desde todas direcciones. Solo que esta “luz” se emite en el espectro invisible de las microondas: es la radiación cósmica de fondo, vestigio de la explosión primordial, el eco débil y lejano del instante en que nació el Universo.

Referencias:
Puede encontrarse una explicación didáctica de la paradoja de Olbers en los archivos sonoros de RTVE (http://www.rtve.es/noticias/20111118/paradoja-olbers-cielo-nocturno-uniformemente-iluminado/476418.shtml). En la revista Astrofísica y física se resume muy gráficamente una explicación de los colores del cielo y los fenómenos atmosféricos (http://www.astrofisicayfisica.com/2013/03/los-colores-del-cielo.html). Otro artículo recomendado es “Types of paradox in physics”, de Dragoljub Cucic (http://arxiv.org/ftp/arxiv/papers/0912/0912.1864.pdf).