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El sueño de las moscas


Dios en su sabiduría hizo la mosca y olvidó decirnos por qué
Ogden Nash

El Instituto de Neurociencias de San Diego, en California, ha propuesto a la mosca del vinagre como modelo para el estudio del sueño humano. Los autores de un concienzudo artículo, “Correlación del sueño y la vigilia en la Drosophila melanogaster”, enunciaron en el año 2000 que esta especie posee un interesante ciclo circadiano de descanso y actividad, aunque admiten que “se desconoce si el reposo de la mosca corresponde al sueño”. Al parecer, las moscas jóvenes, al igual que otras crías, “duermen” también más que sus mayores.

El fenómeno del sueño ha intrigado desde siempre al ser humano. Obviamente, no es un rasgo exclusivo de nuestra especie. “Es claro que casi todos los animales participan en el sueño, tanto si son acuáticos, aéreos o terrestres”, dijo el griego Aristóteles. Mamíferos y aves alternan periodos muy evidentes de sueño y de vigilia. Los animales domésticos lo enseñan a diario. Los pájaros enjaulados cesan en sus trinos si dejan de ver la luz. Los perros ladran dormidos. Los gatos, grandes soñadores, se remueven en su cómodo asiento con los ojos cerrados y susurran maullidos. ¿Perseguirán ratones en su mente?

En las últimas décadas las neurociencias, con la ayuda de técnicas de imagen como la resonancia magnética funcional y la tomografía por emisión de positrones, han permitido indagar en los secretos de los ciclos de actividad y descanso en el cerebro. La duración y la profundidad del sueño difieren en las distintas especies. Acaso los depredadores duerman mejor que sus presas, siempre alerta ante el peligro. Felinos, primates, jirafas o elefantes atraviesan por los mismos periodos que los hombres, los sueños de ondas lentas y los agitados REM, cuando los ojos se remueven inquietos bajo los párpados y las ensoñaciones pueblan la fantasía del soñador inmóvil.

En los animales, el sueño adopta algunas formas asombrosas. Los delfines, incansables en su afán natatorio, mantienen despierta alternadamente una mitad de su cerebro mientras duermen. Los fascinantes vencejos, aves migratorias que invernan en África, vuelan años enteros sin detenerse. Desde que abandonan el nido no vuelven a posarse hasta los 21 meses, cuando les llega el turno de ser padres también. Se alimentan en el aire y dibujan cabriolas detrás de los insectos a ras de los charcos y corrientes de agua. Al caer la tarde ascienden en bandadas hasta grandes alturas y flotan aletargados, suspendidos del aire.

A la vista de proezas como estas, tal vez el sueño humano no sea el mayor de los misterios de la vida. Su presentido poder oracular, su carácter premonitorio (“¡Guárdate, César, de los idus de marzo!”, dijo Calpurnia tras soñar con la sangre), su presunta autonomía ajenos a la voluntad del soñador, su condición de vehículo de los deseos reprimidos o de la inspiración artística aguardan aún a que los avances de la neurología determinen su plausibilidad científica.

La interpretación y el significado de los sueños persisten desde antiguo como enigmas de la vivencia humana. Ahora, científicos del Instituto de Neurociencias de San Diego sostienen que en la mosca del vinagre los periodos de descanso-actividad están regulados por una región cerebral paralela al hipotálamo del hombre. Confían en que este insecto, tan útil en general para las investigaciones biológicas, pueda servir también como un sistema modelo para la “disección genética del sueño”.

Referencias:
El artículo “Correlates of Sleep and Waking in Drosophila melanogaster”, de Paul J. Shaw y cols., puede consultarse en línea en https://science.sciencemag.org/content/287/5459/1834. La complejidad de la vida de los insectos ha sido resumida por M. Dickinson en la charla “El vuelo de una mosca” (https://www.ted.com/talks/michael_dickinson_how_a_fly_flies?language=es). Sobre sueños proféticos y oraculares puede leerse “Los sueños en la novela griega: Heliodoro”, de Regla Fernández Garrido, profesora de la Universidad de Huelva (http://emerita.revistas.csic.es/index.php/emerita/article/view/497/508). Como guía a la interpretación de los sueños puede consultarse “La teoría de los sueños: una revisión bibliográfica”, de José Antonio Méndez y Mariano Iceta, de la revista Aperturas psicoanalíticas (http://www.aperturas.org/articulos.php?id=217&a=La-teoria-de-los-suenos-Parte-I-una-revision-bibliografica). El artículo de Ángela Boto “Qué pasa cuando duermo” (http://elpais.com/diario/2005/11/27/eps/1133076408_850215.html) ofrece una introducción a la neurología del sueño. El investigador científico José Antonio López Guerrero (JAL), divulgador radiofónico como segunda profesión, habla de la mosca del vinagre con tino y buen humor en “¿Cómo se forma una mosca?” (https://www.madrimasd.org/blogs/biocienciatecnologia/2015/10/18/133329).

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