Print

Científicos de la energía atómica

 

Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio
Albert Einstein

Los grandes científicos merecen el reconocimiento social por los avances que se derivan de su saber e ingenio. Pero también despiertan no pocos recelos, ya que a menudo se mueven en el filo de un precipicio al que pueden arrojar a grandes masas de población. Los descubridores de la energía atómica, partiendo del propio Albert Einstein, arrastran particularmente esta incómoda dualidad. Como también el danés Niels Bohr y el alemán Werner Heisenberg, dos hombres fundamentales en el desarrollo de la teoría atómica y de la mecánica cuántica.

Durante años, Bohr y Heisenberg mantuvieron una estrecha colaboración, en tono de maestro a discípulo. Pero su amistad se truncó definitivamente durante la segunda guerra mundial. Al contrario que muchos otros colegas, Heisenberg decidió permanecer en Alemania y ocupó puestos científicos destacados durante el nazismo. Bohr, en su Copenhague natal, se mostró crítico con el régimen de Hitler hasta el punto de que en 1943 hubo de exiliarse en Suecia y en los Estados Unidos tras la ocupación de Dinamarca. Ambos, Heisenberg y Bohr, tuvieron relación con el proyecto atómico.

Los científicos alemanes conocían desde 1938 la fusión nuclear y desarrollaron un plan militar, a la postre estéril, para aprovechar su inmenso potencial destructivo. Fue Heisenberg quien recibió el encargo de dirigir este proyecto nuclear. En 1941, mediada la contienda mundial, el alemán visitó a su maestro en Copenhague y en su encuentro surgió sin duda el asunto de la bomba nuclear. El contenido de esa conversación está envuelto en misterio, pero lo cierto es que tras su conclusión los dos científicos no volvieron a relacionarse. Algunos testimonios parecen sostener que Bohr, un declarado antinazi, entendió que Heisenberg le proponía sumarse a su proyecto en Alemania. En cambio, éste comentó después de finalizada la contienda que simplemente había trasladado al danés su preocupación por los efectos que podrían derivarse del uso militar de esta inmensa energía.

Se sabe, en cambio, que Heisenberg trabajó por fabricar la bomba nuclear alemana y que Bohr colaboró, aun fuera temporalmente, en el proyecto de Los Alamos que concluyó con la preparación de las bombas atómicas que fueron lanzadas por los Estados Unidos sobre Japón. Después de la guerra, ambos científicos, unidos en tiempos por una genialidad científica que les llevó a trabajar juntos durante etapas fundamentales de su vida, quedaron separados para siempre por sus diferencias ideológicas.

Referencias:
El artículo de Klaus Gottstein publicado en arxiv, en inglés, con el título de “New insights? Heisenberg’s visit to Niels Bohr in 1941 and the Bohr letters”, arroja luz sobre el enigmático encuentro que mantuvieron estos dos físicos en Copenhague en 1941, en el que hablaron de la bomba atómica y que supuso su última entrevista personal directa (http://arxiv.org/ftp/physics/papers/0610/0610270.pdf). Un artículo en español sobre este mismo asunto es “Heisenberg, bombas nucleares, nazis”, publicado en Cuentos cuánticos (http://cuentos-cuanticos.com/2013/04/03/heisenberg-bombas-nucleares-nazis/). Malen Ruiz de Elvira ha escrito “Cartas atómicas”, publicado en el diario El País (http://elpais.com/diario/2002/02/08/ultima/1013122801_850215.html).
Fecha de publicación en este medio:
Domingo, 15 Noviembre 2015 19:01
Responsable de esta información:
Antonio Rincón Córcoles

Back