It from bit


Por el humo solo se sabe dónde está el humo
John Archibald Wheeler

Es admitido en la comunidad científica que el estadounidense John Archibald Wheeler fue uno de los hombres más inteligentes de su generación. Nacido en 1911 en Jacksonville, en el estado de Florida, y ejemplo de precocidad académica, tuvo la fortuna de completar su formación bajo el magisterio de Niels Bohr, uno de los padres de la mecánica cuántica, y de ser uno de los últimos colaboradores de Albert Einstein, cuyos trabajos en busca de una teoría unificada de la física prometió continuar.

Las aportaciones de Wheeler a la física teórica en sus más de noventa años de vida tuvieron notable trascendencia, como un denodado impulsor de la moderna teoría de partículas y precursor de las investigaciones sobre fisión nuclear. No obstante, donde este sabio americano ha sobresalido de manera impensada ha sido como imaginativo enseñante y lúcido creador de aforismos y expresiones que han cautivado, por uno u otro motivo, tanto a los científicos como a los profanos en la materia. Él es el inventor del término “agujero negro”, con el que se ha pasado a designar la fase de última agonía que sufren las estrellas en un estado de máxima compactación y elevadísima masa que engulle cuanto la rodea y no deja escapar de sí ni materia ni radiación. No menos fortuna ha hecho otra de sus aceradas descripciones: “It from bit” se ha convertido en máxima de una interpretación del Universo como una especie de ente informático tal que todo su contenido, desde las partículas elementales hasta el espacio-tiempo en sí (el “it” de la frase), procede de un contenido de información subyacente (los “bits”).

En su peculiar uso del lenguaje metafórico para intentar explicar las teorías físicas, a finales de la década de 1960 Wheeler causó no poco revuelo con una comparación un tanto singular. Para subrayar que del horizonte de sucesos, esfera imaginaria que delimita el agujero negro, no es posible que sobresalga ni se manifieste ninguna propiedad material ni radiación, no tuvo mejor ocurrencia que afirmar que “los agujeros negros no tienen pelo”. Quienes conocían bien a Wheeler sostuvieron con vehemencia que la frase no encerraba ningún contenido obsceno subliminal. Aun así, el científico se ganó severas reprimendas. Sorprendentemente, la expresión ha calado en el lenguaje de la física, que hoy postula el denominado “teorema del no pelo” para aludir a esta propiedad de los agujeros negros. Otras perlas lingüísticas de Wheeler se empeñan en mostrar en este autor una acidez verbal tan original como de extraña vena humorística. Valga una de ellas como ejemplo: “No corras nunca detrás de un autobús, una mujer o una teoría cosmológica. En unos minutos llegará otra”. Aunque en la memoria de la física del siglo XX ha quedado grabada especialmente su intervención en la conferencia internacional sobre física fundamental celebrada en Copenhague en 1971. Aprovechando que celebraba su sexagésimo cumpleaños, Wheeler no tuvo mejor idea que encender una traca de petardos en plena sesión, con el comprensible sobresalto de los asistentes. Poco después, durante una intervención en el congreso que se hizo célebre, espetaría: “¿De qué sirve un descubrimiento si no se puede celebrar con cohetes?”. Esta y otras demostraciones de obtuso genio e ingenio llevaron a uno de sus alumnos más ilustres, su compatriota Richard Feynman, a declarar: “Algunos piensan que Wheeler se ha vuelto loco, lo cierto es que siempre lo ha estado”.

Referencias:
El fallecimiento de John Archibald Wheeler en 2008, a los 96 años, fue recogido por los grandes medios de comunicación de todo el mundo. En inglés, el obituario de Scientific American, “Pioneering Physicist John Wheeler Dies at 96” (http://www.scientificamerican.com/article/pioneering-physicist-john-wheeler-dies/), contiene una extensa glosa de la figura de Wheeler y sus logros. En español puede leerse la necrológica de Enrique Álvarez publicada en el diario El País (http://elpais.com/diario/2008/04/15/necrologicas/1208210402_850215.html). La idea del “it from bit” sustenta una disciplina que ha dado en llamarse “física digital” (véase https://en.wikipedia.org/wiki/Digital_physics#cite_note-20). Sobre la invención del término agujero negro puede leerse el artículo “Agujero negro, término con magia” firmado por Carmen del Puerto, miembro del Instituto de Astrofísica de Canarias (https://www.iac.es/es/blog/vialactea/2015/08/agujero-negro-termino-con-magia).