La sexta extinción


La extinción es la regla. La supervivencia es la excepción
Carl Sagan

Desde que hace unos 3.000 millones de años surgiera la vida sobre la faz de la Tierra, solo pervive una de cada mil de las especies que en algún momento han existido. Las demás están extintas. Según los estudios paleontológicos, el florecimiento de nuevas formas de vida y su desaparición parecen seguir unos patrones cíclicos que algunos expertos están intentando formalizar en modelos matemáticos.

Existe un consenso general acerca de la sucesión, en los últimos 450 millones de años, de cinco grandes episodios de extinción de especies. El último tuvo lugar hace unos 65 millones de años, en el Cretáceo, cuando desaparecieron los grandes dinosaurios. Una amalgama de cambios climáticos causados por acontecimientos naturales, entre ellos el choque contra la Tierra de bólidos procedentes del espacio, se ha situado como trasfondo de varias de estas grandes extinciones. La más trágica, hace unos 250 millones de años, se llevó por delante al 54% de las especies vivas.

Los científicos de hoy acuden a la enseñanza del pasado para hablar de la sexta gran extinción en curso. De nuevo el cambio climático, esta vez estimulado por la actividad humana, aparece como telón de fondo del proceso. Pero se acompaña de una drástica reducción y deterioro de los ecosistemas provocados por la dispersión de la raza humana, con sus prácticas agrícolas y su intenso consumo de los recursos naturales para un desquiciado aumento de sus poblaciones.

Tal vez por ello, una corriente científica liga estrechamente la expansión del hombre desde su primer hogar en el centro de África con el inicio de esta sexta extinción. La agricultura, y la deforestación consiguiente, en el Neolítico, junto con la sobreexplotación de las especies comestibles, habría sido el primer jinete sobre el que cabalgó este decurso destructivo. La industria de los dos últimos siglos y sus emisiones contaminantes a la atmósfera, en paralelo con una presión demográfica casi insostenible, serían los elementos decisivos que están cerca de terminar con las últimas zonas vírgenes del planeta.

Actualmente se dedica un encomiable esfuerzo a la protección de las especies amenazadas. Queda por ver si tendrá fruto. La Lista Roja de la Unión Mundial de la Naturaleza destaca que un ave de cada ocho, la cuarta parte de los mamíferos y un 13% de las plantas con flores están en riesgo inminente de desaparición. Peor es el panorama para ciertos anfibios y para las mariposas, un 70% de cuyas familias se extinguió en los últimos cuarenta años. El problema es de tal magnitud que algunos informes cifran en ochenta el número de especies naturales que desaparecen cada día.

No todas las opiniones son tan sombrías. Hay quienes sostienen que aún queda margen para la esperanza si se produce una reacción masiva de defensa de la naturaleza entre las sociedades y las instituciones. Otros, más cínicos, dudan de que el futuro próximo de la Tierra sea convertirse en un nuevo Marte devastado por el efecto invernadero. Para ellos, la solución al problema pasa por que se extinga por medios naturales una sola de las especies supervivientes.

Referencias:
La página web de la Lista Roja de Especies Amenazadas elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza puede consultarse en https://ww.iucnredlist.org/es/. Miguel Ángel Criado ha publicado en el diario El País “La sexta gran extinción está en marcha” (http://elpais.com/elpais/2015/06/19/ciencia/1434727661_836295.html). La página The Sixth Extinction, de Peter Maas, es una extensa fuente de análisis y referencias sobre este problema (http://www.petermaas.nl/extinct/). La revista Scientific American ha abordado la cuestión en un artículo esclarecedor: “Fact or Fiction?: The Sixth Mass Extinction Can Be Stopped”, de David Biello (http://www.scientificamerican.com/article/fact-or-fiction-the-sixth-mass-extinction-can-be-stopped/).