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Libros e idiomas

El primer formato de “libro” conocido es la tabla de arcilla, cuyos ejemplares más antiguos se remontan a la Mesopotamia de hace 4.500 años. Probablemente, los primeros textos escritos versaron sobre asuntos económicos, no literarios.

Los primeros rollos de papiro datan del 2300 a.C., aproximadamente, y se utilizaron en el antiguo Egipto.

En 1450 vio la luz el que se considera primer libro impreso de la historia: la Biblia de Gutenberg, en una “tirada” de 180 ejemplares diferentes de excepcional calidad tipográfica.

En 1999 se publicaron en España 61.426 libros nuevos, de los cuales 10.393 correspondían a enseñanza y educación y más de 7.000 eran de materias científico-técnicas. Estas cifras siguieron una trayectoria ascendente hasta alcanzar, en 2011, los 96.862 títulos. La tendencia se invirtió y, en 2017, el número de libros publicados en el país fue de 87.262. En esa fecha, el conjunto de títulos vivos de las editoriales superaba los 656.000. Estas cifras siguieron en aumento en los años siguientes; en 2019, las décadas siguientes. Así, en 2022 el número de títulos publicados (ediciones y reimpresiones) se elevó a 83.091 (57.125 en papel y 25.966 en formato digital), con una tirada media de 3.610 ejemplares por título; el 20,5% correspondía a literatura y el 33,9% a libro universitario. Con ello, el número de títulos vivos en oferta era de 841.533. Por materias, en títulos en papel, 22.846 libros correspondían a no ficción, 12.070 a ficción para adultos, 10.185 a texto no universitario y 9.150 a infantil y juvenil. Cómics, tebeos y novelas gráficas sumaban 1.875 títulos.

La edición científico-técnica mantuvo una línea ligeramente descendente, desde constituir el 5,0% de los títulos en 2008 hasta descender al 3,2% en 2013 y al 2,5% en 2022.

Según las estadísticas de la Federación del Gremio de Editores de España, en 2022 el 64,8% de los españoles se declaraban lectores de libros en tiempo libre, y el 22,6%, lectores de libros por trabajo y estudios. El 52,5% se consideraban a sí mismos lectores frecuentes, ya que leían de forma diaria o semanal. El 35,2% de los españoles declararon que no leían nunca o casi nunca.

El Proyecto Gutenberg, el más antiguo de difusión de libros y textos electrónicos de dominio público en Internet, nació en 1971 según una idea de Michael Hart. El número de títulos vinculados a este proyecto pronto se elevó a 20.000 con la incorporación del cuaderno de notas de Leonardo da Vinci. A finales de 2023, esta cifra había aumentado hasta más de 70.000 (los datos actualizados pueden consultarse en la página www.gutenberg.org.

Según las estadísticas de la Federación del Gremio de Editores de España, en 2019 el 64% de los españoles se declaraban lectores, y el 52,7% se consideraban a sí mismos lectores frecuentes, ya que leían de forma diaria o semanal. El 36% de los españoles declararon que no leían nunca o casi nunca.

El Proyecto Gutenberg, el más antiguo de difusión de libros y textos electrónicos de dominio público en Internet, nació en 1971 según una idea de Michael Hart. El 19 de abril, el número de títulos vinculados a este proyecto se elevó a 20.000 con la incorporación del cuaderno de notas de Leonardo da Vinci. En junio de 2018, esta cifra había aumentado hasta los 57.000. A finales de 2022, esta cifra había aumentado hasta más de 60.000 (los datos actualizados pueden consultarse en la página www.gutenberg.org).

Un estudio publicado en junio de 2004, señala que la palabra más difícil de traducir del mundo, a juicio de un amplio grupo de lingüistas es ilunga, un vocablo de la lengua tshiluba, del sudeste de la República Democrática del Congo, que significa “persona que perdona una injuria por primera vez, la tolera una segunda pero nunca la olvida si se produce en una tercera ocasión”. Otras palabras difíciles de verter a otros idiomas son la sueca gökotta (“persona que madruga con la intención de oír el primer piar de los pájaros”), la japonesa kyoikumama (“madre que aprieta a sus hijos sin cesar para que consigan mejores notas”) y la también japonesa komorebi (“bella luz que traspasa las hojas de los árboles”).

En los inicios de 2022, el inglés seguía dominando ampliamente el panorama en Internet, con más de 1.186 millones de usuarios (un 25,9% del total). En la relación de idiomas más utilizados en la Red le seguían el chino (888 millones, 19,4%), el español (363 millones, 7,9%), el árabe (237 millones, 5,2%), el indonesio (198 millones, 4,3%), el portugués (171 millones, 3,7%), el francés (151 millones, 3,3%), el japonés (118 millones, 2,6%), el ruso (116 millones, 2,5%) y el alemán (92 millones, 2,0%).

De los 10 millones de sitios web más consultados de Internet en el mundo, el 60,8% estaban escritos en inglés, el 5,5% en ruso, el 4,0% en español, el 3,3% en alemán y el 3,0% en turco y en francés.

En el mundo se hablan unos 7.100 idiomas diferentes. Este recuento resulta complicado por varios factores, como la propia consideración de idioma para diferenciarlo del dialecto o la variabilidad asociada a la evolución lingüística, en concreto por la desaparición de lenguas vivas. Según las Naciones Unidas, un 43% de las habladas en el mundo (unas 2.580) se encuentran en peligro de extinción.

Ethnologue, revista digital de la organización no gubernamental SIL International, mantiene publicaciones actualizadas sobre datos de lenguas en todo el mundo (puede consultarse en la página web www.ethnologue.com). Los idiomas con mayor número de hablantes nativos en 2022 eran el chino mandarín (929 millones de personas), el español (474,7 millones), el inglés (372,9 millones), el hindi (343,9 millones), el bengalí (233,7) millones, el portugués (232,4 millones), el ruso (154 millones) y el japonés (125,3 millones). Si se considera el total de hablantes, incluidas la lengua materna y una segunda lengua, la clasificación estaba encabezada en 2022 por el inglés (1.452 millones) seguido por el chino mandarín (1.118 millones), el hindi (602,2 millones), el español (548,3 millones), el francés (274,1 millones) y el árabe estándar moderno (274,0 millones)

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