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Los otros derechos de autor


Además del derecho del autor a recibir una parte de los beneficios de la venta de su obra, deberían garantizársele otros. El más importante es el derecho a la integridad de la obra, reconocido en el Convenio de Berna: "El autor conservará el derecho... de oponerse a cualquier deformación, mutilación u otra modificación de la [obra]".

¿Está realmente protegido este derecho? Para los autores vivos, quizá. A los muertos, el convenio de Berna les sirve de poco. Veamos algunos ejemplos:
• En los años 2000 y 2001, Baen Books publicó en cuatro volúmenes varios de los cuentos y novelas de James H. Schmitz, autor de ciencia-ficción de los años sesenta. El escritor Eric Flint se encargó de preparar la edición . Además de seleccionar la obra de Schmitz, Flint decidió “mejorarla”. Por ejemplo, redujo el tamaño de la novela Legacy, justificándolo como "corrección de errores". Esos errores consisten en que a Flint ciertos trozos le parecen aburridos o simplemente no le gustan, como la escena en que uno de los personajes ofrece un cigarrillo a la protagonista, que considera desfasada.
• En la misma recopilación, Flint y sus colaboradores cometieron otro atentado contra el derecho del autor a la integridad de su obra. Como uno de los personajes favoritos de Flint (Heslet Quillan) solo aparece en un cuento y una novela, cambiaron el nombre del personaje principal del cuento "Planet of forgetting", añadiendo a su conversación algunas de las expresiones favoritas de Quillan. De paso cambiaron también el título del cuento, que pasó a titularse "Forget it".
• Para compensarlo, en la Biblioteca Gratuita Baen (http://www.baen.com/library/) la editorial ha hecho pública, en formato de libro electrónico, la versión original de las historias modificadas por Flint.

Los ejemplos anteriores muestran cambios realizados para adaptar la obra a las preferencias personales del editor. Los siguientes, en cambio, son consecuencia de la corrección política dominante, que se ha convertido en una nueva forma asfixiante de censura:
• Desde su publicación, la obra de Mark Twain ha sido sometida a todo tipo de cambios en los Estados Unidos.
• En la edición de 1988 de The story of Doctor Dolittle, de Hugh Lofting, los editores y el hijo del autor decidieron cambiar algunas frases del libro, porque a la luz de la sensibilidad actual se las consideró poco respetuosas con minorías étnicas.
• Recuérdese también el pleito contra Tintin en el Congo, presentado ante la justicia belga.

Si seguimos así, en lugar de cambiar los libros, no tardaremos en quemarlos, como acertó a prever Ray Bradbury en "Fahrenheit 451".


Autor:
Manuel Alfonseca
Categoría: Artículo
Fecha de publicación en este medio: Domingo, 03 Marzo 2013 08:16
Responsable de esta información: Manuel Alfonseca

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