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El caos de los derechos de autor


Cuando las editoriales y las sociedades de autores se quejan del tremendo volumen que alcanza la transgresión de los derechos de autor (pirateo), especialmente en el caso de las publicaciones digitales (libros electrónicos), deberían empezar por hacer presión para que se ponga un poco de orden en el caos en que se ha convertido la legislación de los derechos de autor, desde que Internet ha hecho posible y facilitado hasta extremos inesperados el intercambio de archivos entre usuarios de todo el mundo. Veamos algunos ejemplos de ese caos [1]:
• En los Estados Unidos, todos los libros publicados antes de 1923 han perdido los derechos de autor. Para los publicados posteriormente, la duración por defecto es de 28 años desde su publicación, que puede extenderse hasta 95 (la mayoría de los poseedores de derechos extienden de ese modo los derechos de los libros). Desde 1992, la renovación es automática. Desde 1998, los derechos se extienden hasta 70 años después de la muerte del autor.
• En la Unión Europea, desde 1994 rige la norma de que la duración de los derechos de autor se extiende, para todas sus obras, hasta 70 años después de la muerte del autor.
• En España, para los autores muertos antes de 1987, rige una ley de 1879 que extendía los derechos de autor hasta 80 años después de su muerte.
• Australia adoptó la norma de la Unión Europea en 2006, pero decidió no aplicarla con efectos retroactivos, por lo que ya han expirado los derechos de todos los autores que murieron antes de 1955. Esto significa que muchos libros que continúan protegidos en los Estados Unidos y en Europa ya no lo están en Australia (y viceversa).
• En Canadá y Nueva Zelanda los derechos duran hasta 50 años después de la muerte del autor. Todos los autores muertos antes de 1963 han perdido sus derechos.

El proyecto Gutenberg [2], que pone a disposición pública y gratuita más de un millón de libros en formato electrónico, tiene mucho cuidado en no hacer disponible ninguno que conserve derechos de autor en los Estados Unidos, aunque algunos aún los tienen en Europa. Sin embargo, la versión australiana de este mismo proyecto [3] ofrece numerosos libros que están bajo protección de copyright en Europa y los Estados Unidos, pero ya la han perdido en Australia. Esta web y otra parecida en Canadá colocan avisos [4] indicando que los extranjeros que redistribuyan los libros lo hacen bajo su responsabilidad, pero este aviso no afecta a la copia privada.

Internet ha traído consigo la liberalización total de las comunicaciones en casi todo el mundo, por lo que mantener legislaciones de derechos de autor contradictorias es tratar de poner puertas al campo. Todos los países deberían ponerse de acuerdo en una legislación única, que además reduzca considerablemente los plazos, porque los actuales son abusivos (se extienden hasta casi un siglo después de la publicación de las obras). ¿Se hace así para proteger a los biznietos de los autores? No. Quien se aprovecha de estos plazos desmesurados son las empresas editoriales, que presionan continuamente a los gobiernos para que los alarguen y persigan las descargas [5].

Mientras no se resuelva esto, la situación será cada vez más caótica.

[1] Véase Wikipedia: List of countries’ copyright length, http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries%27_copyright_length
[2] http://www.gutenberg.org/
[3] http://gutenberg.net.au/
[4] Because Project Gutenberg Australia can only perform copyright research using Australian laws, it is possible that some eBooks which are public domain in Australia are still under copyright protection in other countries. Persons outside of Australia should check their laws before redistributing Project Gutenberg Australia eBooks.
[5] No todas las editoriales piensan así. Baen Books, por ejemplo, opina que la difusión de libros electrónicos gratuitos favorece la venta de los libros en papel, y ha puesto a disposición pública una parte de su catálogo en http://www.baen.com/library/.


Autor:
Manuel Alfonseca
Categoría: Artículo
Fecha de publicación en este medio: Miércoles, 06 Febrero 2013 09:19
Responsable de esta información: Manuel Alfonseca

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