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Privanza


José Rivero Vivas

Dagoberto no es rey ni duque ni marqués; es simplemente un hombre, llegado de mar afuera, aunque se ignora su origen, que pasea su figura por calles de Santa Cruz de Tenerife, dejando detrás un reguero de incógnita y misterio. Se le conoce como El Viejo Gnomo, marcada ironía respecto de su talla, recia y alta, aunque hay quien asevera que el mote es atribuido en gracia a su sabiduría y su impenetrable secreto.

Un día, recuerdan los mayores y más avezados, desapareció Dagoberto de la escena urbana. Intrigada la población, estuvo alborotada exigiendo nuevas sobre aquel excéntrico personaje, acerca de quien se urdía temple, prosapia y leyenda. A este tenor, la voz popular clamó:

¿Cuánto dura el secuestro de El Viejo Gnomo, enviado desde Europa a pulimentar el pavimento de una ciudad atlántica, donde criaturas de naturaleza celeste se descuelgan sobre el océano, con la misión de domeñar las olas en su álgido momento de devastación aviesa? En mitad de la borrasca zozobran las barcas, y el mar encabritado absorbe la nave del ser minúsculo, hasta engullir hombre y suspiro. No logra desenvainar la espada el ángel custodio del máximo mandatario de la ciudad y su guardia pretoriana hace entonces irrupción en la explanada, delante del Palacio Consistorial, en cuyo seno es derribado el bienestar social conminatorio, tras anónima aplicación del artículo diez más uno de la Oficial Competencia implantada.

De lo anterior se infiere que, no basta mantenerse fiel a insulsa peregrinación, presta a condicionar el esplendor de la población enfervorecida, cautiva del voto destinado a encumbrar al primer Edil de la Ciudad, partida en cinco sectores, cuando la enseña es izada con premeditado objeto de facilitar la entrada del sector excluido en los círculos relevantes de esta sociedad.

*

Ayer reapareció Dagoberto, apellidado El Viejo Gnomo, andando despacio hacia la Plaza Weyler, dicha de Secundino Delgado, conforme alguno advierte.

Se subió a uno de los bancos, frente a la calle Castillo, carraspeó prudente, y, al observar que la gente se dispuso a su favor, sin reserva pronunció:

Damas y Caballeros:
Es mi más ferviente deseo presentar a Ustedes mi sincera Felicitación por haber sabiamente elegido sus efectivos Representantes en la Administración del Estado. Mi Enhorabuena asimismo, en doble y triple partida, por la reciente consolidación de legislatura a los electos miembros del Parlamento en la Comunidad Canaria, Consejeros de Cabildos y Concejales de Ayuntamiento, en los distintos Municipios del Archipiélago.

Por mi parte, he de confesar que mi aportación ha sido nula, pues, siempre me inclino hacia la Formación Política, de todos, en cada ciclo, denostada. En cambio, Ustedes podrán, en lo sucesivo, disfrutar de Mejora Salarial, Ayuda Familiar, Becas de Estudio, Sanidad Descongestionada, Pensiones Dignas, Prestación al Desempleo, Subvención a Cultura y Deporte; al tiempo que cesarán los Desahucios, terminará la intimidación por parte de la Burocracia, se restablecerá el Respeto al Ciudadano, y sumarán además diversas Ventajas que, durante la campaña, fueron Promesa para este Mundo de Maravilla.

Lo cierto es que se ha de vivir consciente de que este hecho determinante no supone envío de simpatías al Club Deportivo añorado, como tampoco se trata de comedia cinematográfica ni de serie televisiva donde gusta Juan y se admira a Pedro, al tiempo de odiar a Manuel. Aquí está en juego el destino de cada cual, y, quien vota atraído por la bella y pulida estampa del candidato, o por su brillante oratoria, tanto como quien se abstiene, alegando que el tema no es de su incumbencia, sin ambages declara su conformidad con el Sistema.

Claro es que, una vez realizado el escrutinio y el resultado sobre el tapete, en cumplimiento de la Democracia se ha de aceptar toda estima. Cuando así no fuere, piensen que de nada vale exhibir Protestas, Manifestaciones, Sentadas, Canciones, Artículos, Libros, Poemas, Diatribas, Llantos, y otras acciones emprendidas con el fin de subrayar el General Descontento.

Ello induce a llenarse buenamente de paciencia y aguardar a nueva Convocatoria, con la esperanza de que se imponga el buen criterio y el voto emitido opere de forma que a los más vulnerables alivie. Los Pudientes tienen ya bastante: Son quienes precisan Moderación.

*

Dagoberto, conocido como El Viejo Gnomo, comprende que sus palabras, cuanto su imagen, no despiertan siquiera curiosidad en el entorno.

Parsimonioso desciende de la improvisada tribuna y, al cabo, se difumina en el ambiente, dejando detrás aquel reguero, característico de su enigmática compostura.

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José Rivero Vivas
Privanza
Tenerife
Islas Canarias
Del libro inédito:
LETRAS DE REFERENCIA CANARIA
Distintas fechas
Obra: E.23 (a.112)
Febrero de 2019
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Autor:
José Rivero Vivas
Categoría: Opinión
Fecha de publicación en este medio: Viernes, 12 Julio 2019 21:26
Responsable de esta información: José Rivero Vivas

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