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Mudanza


José Rivero Vivas

(Escrito de anteayer,
prono a volada;
hallado expreso hoy
de madrugada.)

Cierto es que Wonderland trocado ha sido por petulante Reptilandia, mítico país, de propios y extraños, donde sin excepción prima reptar -actividad consecuente con la fe tribal que el individuo ostenta-, arduo principio para altas esferas, que en explícitos casos, en sesgo guiñan comba a quien sostiene -suprema gracia- la augusta inviolabilidad señera, fuero de su intangible y serena dignidad.

Mas, crítico en su anhelo, el sentido ciudadano sopesa los extremos excesos de su plante, adivinanza escrita sobre la blanca plana de papel, útil para verter su pensamiento. Mientras, su opositor, acérrimo defensor del sistema, hace adusta objeción a la obviedad del discurso.

El quid sugiere pronta reflexión: Tierra de mil colores, la incívica precariedad sangrante sella severa austeridad vigente sobre aquellos que añoran vida en paz, asunción de aletargada conciencia, por sutil argucia, considerada apoyo de fementida alección, sofisticado aire y medida alterna, medio oneroso de quien nace exento de relativo ingreso, sin ochavo ni prez, ávido alivio para su existencia, esquilmada por ogros insaciables.

Intriga aquí su incómodo talante: trata de ver el mundo del revés, y clama insolidario, referido a su hermano de miseria, dado asimismo, en pérfida carencia -insensata contienda fratricida-, a disputar la dádiva, bello rasgo, efectivo en su magnánimo gesto.

Reina impune añagaza, de aleve potentado -previa convocatoria de sus fieles-, obvio objetivo de instaurar férrea directriz de celo y obligado cumplimiento, doble ficción de floreciente empresa. Implicados en la grave encomienda, numerosos alzados luchan acezantes por reafirmar enorme potencial del intocable, favorables todos al fortuito abracadabra, en claro reflejo de moderna esclavitud.

Concluyente es que el retorno al prístino solar no es factible, tras la actual impostura tomada, olvido de la azarosa estancia de quien mora a hinojos de ansiado bienestar. Extasiado escucha el dulce rumor de cantos elevados, cumbres inmarcesibles de nación, cuyo buque insignia arriba seguro a puerto, donde su flete estiba y desestiba a placer.

Acunado está el cetro tras bifurcación de magnas instancias; resta en lo sucesivo constatar cuánta evidencia entraña la inaudita sorpresa, insólita ventura, que Reptilandia atónita divisa: su órbita describe a siglos luz de Wonderland.

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José Rivero Vivas
Mudanza
Islas Canarias
Octubre de 2018


Autor:
José Rivero Vivas
Categoría: Opinión
Fecha de publicación en este medio: Jueves, 15 Noviembre 2018 18:28
Responsable de esta información: José Rivero Vivas

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