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¿Qué es el alma?


Salvador Sánchez Melgar
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Para explicar lo que es el alma debo de empezar explicando como se creó el universo y el proceso evolutivo que tuvo.

Absolutamente todo es movimiento, no lo digo yo solo, lo dicen muchos ilustres científicos, entre ellos Einstein.

Teniendo en cuenta que todo es movimiento, como lo que es, todo lo que se mueve adquiere un tiempo desde el que inicia el movimiento hasta que lo acaba. Por tanto, todo es movimiento y tiempo a la misma vez, y de eso no hay duda. Como tampoco hay duda de que todo lo que se mueve se mueve porque existe, por consiguiente todo es existencia, movimiento y tiempo a la misma vez, pero no una mezcla sino una irremediable unión.

Por eso, todo se transforma o evoluciona como movimiento con su correspondiente tiempo creando todo tipo de existencia. Porque para poder existir todo lo que existe, todo se ha tenido que transformar en todo lo que existe, más claro el agua. Por eso, transformación es evolución, por consiguiente todo es un absoluto orden dinámico evolutivo universal porque todo evoluciona conforme a ese inseparable orden dinámico universal compuesto por más de lo mismo: dinamismo, tiempo y existencia.

Teniendo en cuenta que todo lo dicho es una absoluta verdad, entonces todo el universo es un absoluto orden porque es un compuesto ordenado de más de lo mismo, que sólo puede transformarse en existencia si el universo continua moviendose sin fin con su correspondiente tiempo; y eso es evolucionar con orden porque dejar de evolucionar así sería dejar de moverse todo, por tanto dejar de existir todo.

Como todo en el universo es movimiento, tiempo y existencia a la misma vez, lógicamente el universo debió de surgir como movimiento, tiempo y existencia a la misma vez. Y debió de surgir así de la forma más pequeña posible, porque todo nace de la forma más pequeña posible, y irremediablemente esa pequeña existencia tendría que nacer como existencia, naciendo, como no puede ser de otra manera, como la existencia más pequeña posible que inevitablemente debió de surgir de la nada, ya que es imposible que la existencia más pequeña posible pudiese surgir de otra existencia, porque al ser la existencia más pequeña posible no podía surgir de otra existencia inferior, inevitablemente tendría que surgir de la nada, porque si no dejaría de ser la existencia más pequeña posible, y una existencia al no poder surgir de otra existencia sólo puede surgir de la nada. Esa primera existencia universal, que surgió de la nada, como movimiento y tiempo que era no podía dejar de moverse para poder existir, y debería de moverse ordenada y rotativamente ya que era la única forma de poder surgir y existir en la nada. Y además, esa pequeña existencia no podía moverse desordenadamente ni de forma rectilínea ya que eso sería penetrar en la nada y en la nada no se puede penetrar porque la nada no existe.

Con lo cual, esa primera existencia dinámica surgió como orden y como orden se movía en sí misma rotatoriamente sin cesar. Pero para poder construir un universo como el nuestro tuvo que crecer, y la única manera de crecer era creando continuamente más pequeñas existencias semejantes a sí misma, a la primera existencia que surgío de la nada, porque no se podía nacer de otra manera. O sea la única manera de crear nuevas existencias para poder crear un universo cada vez más grande, era creando sin cesar pequeñas existencias más pequeñas posibles, todas semejantes entre sí. Ya que todo surge desde lo más pequeño; además todas las existencias que nacían tenían que ser semejantes entre sí, pues era la única manera de nacer como la existencia más pequeña posible. Esa era una forma de crecer rápida, ordenada y eficaz, y además era la única forma posible, porque era una multiplicación constante de nuevos nacimientos, que además de surgir instántaneamente, de cada nacimiento surgían nuevos nacimientos semejantes entre sí, y así sucesivamente, de esa forma se crearía en poco tiempo un gran universo.

Con lo cual irremediablemente, de esa primera existencia dinámica universal, debido a su movimiento rotatorio permanente y a la presión de estar rodeada por la nada y no poder ocuparla, se posibilitaría una constante multiplicación de nuevos nacimientos de existencias dinámicas semejantes entre sí agrupadas en un mismo espacio dinámico. Existencias dinámicas que se diferenciaban entre sí porque al nacer cada una con su indivisible espacio dinámico propio nacieron con su propio yo.

Lógicamente, para crear un universo tan grande, debieron de multiplicarse sin cesar agrupándose ordenadamente en un mismo espacio esférico ya que esa era la tendencia natural, además estaban obligadas a esa unión universal obligado por la nada que las rodeaba, y esa permanente multiplicación y saturación del universo de cada vez más existencias rotativas dinámicas individuales, es lo que indujo a que el universo se expandiese rotativamente cada vez más y creciese cada vez más. Y en ese creciente camino universal, de forma ordenada, dichas existencias se agruparían en agrupaciones más o menos densas pudiendo formar todo tipo de existencias. De esa manera el universo evoluciona como un transformativo orden dinámico.

De esa manera ordenada de existir, ese orden universal que es nuestro universo se comporta como una jerarquía universal, porque orden es jerarquía. Y eso quiere decir, que inevitablemente existe una jerarquía compuesta por las existencias dinámicas más pequeñas posibles, que son las que saturan constantemente de existencia todo el universo.

Según lo expuesto, todo es un orden universal, o llámese jerarquía universal. Y eso es un descubrimiento fabuloso, porque eso demuestra que esa jerarquía compuesta de las existencias dinámicas más pequeñas posibles existen, y gracias a ello han podido agruparse evolutivamente cada vez más hasta crear una jerarquía universal, cada vez más evolutiva, que inevitablemente tendrían que posibilitar evolutivamente una jerarquía viviente.

Eso era inevitable que sucediese, ya que el orden universal está destinado a evolucionar sin fin como orden transformativo que es.

A esa jerarquía universal sólo le hacía falta dar un inevitable pequeño paso evolutivo para poder ser jerarquía viviente, y ese pequeño paso era evolucionar en la materia blanda, pudiendo así originar una jerarquía viviente unida a la jerarquía universal. Ese pequeño paso era inevitable porque era un paso evolutivo jerárquico inducido por el orden evolutivo universal que estaba destinado a evolucionar sin fin, porque sino dejaría de existir el universo. A través de una recién creada jerarquía energética oculta en la materia blanda, evolutiva e inevitablemente surgió el origen microscópico de una jerarquía viviente, sin dejar de pertenecer a la jerarquía del orden universal, ya que la jeraquía universal es indivisible como jerarquía por muchas jerarquías que surgiesen. Y eso tiene que quedar muy claro, repito: totalmente todo el universo es un orden o jerarquía universal absolutamente unida y que no se puede desunir como jerarquía única y universal.

Para poder hacerse realidad una verdadera jerarquía viviente, la jerarquía universal tuvo que continuar evolucionando como jerarquía en la materia, originando existencias dinámicas muy pequeñas que todavía no eran vida; pero ya se estaban germinando evolutiva jerárquicamente los primeros comienzos de una jerarquía viviente microscópica. Ya se estaba germinando una especie de memorias psíquicas, en esas pequeñas existencias. Evolutivamente esa recién creada jerarquía viviente se tuvo que dividir en existencias individuales microscópicas llamadas vidas, porque para existir como materia y poder dominarla, tenían que individualizarse, lo cual, lógicamente, obligaría a que cada vida desarrollase unas memorias individuales cada vez más evolucionadas, para que las propias vidas pudiesen decidir y valerse por sí mismas. De esos principios microscópicos nacería el psiquismo individual, la inteligencia, o llámese el yo psíquico o alma; sin dejar de pertenecer a la jerarquía viviente y a su vez a la jerarquía universal. Lógicamente la jerarquía viviente evolucionaría cada vez más, evolucionando así las sensaciones y sus correspondientes formas de vida; y como no la inteligencia y el alma. Pero como la jerarquía viviente es una jerarquía unida a la jerarquía universal, a través de la evolución inteligente humana evolucionaría el yo psíquico humano, o llámese alma, con lo cual la jerarquía universal también evolucionaría transformándose cada vez más en una cada vez más evolucionada jerarquía de almas.

No se trata de creer o no creer, es que las almas pertenecen a una jerarquía universal (me refiero a todas las infinidades de almas de todas las vidas que existen en todo el universo), son inmortales porque la existencia dinámica no muere nunca, se transforma. Y las almas son un compuesto de existencias dinámicas pertenecientes a una jerarquía dinámica universal. Por eso las vidas mueren, porque son inevitables transformaciones físicas, pero sus yos psíquicos, o almas, no pueden morir porque pertenecen a una jerarquía dinámica universal, y el dinamismo nunca muere. En realidad nada muere todo evoluciona (se transforma), por eso la materia de cada vida no podía mantenerse siempre igual, necesitaba renovarse en otra vida, y como las vidas pertenecen a una jerarquía, la propia jerarquía universal ha tenido en cuenta evolutivamente eso. Eso no significa que el orden universal buscase formar una jerarquía universal, es que el universo es una jerarquía, con lo cual estaba obligado a crear una jerarquía viviente. Y jerárquicamente así poder crear la vida; y a través de ella dominar la materia, sentir, sufrir, aprender, vivir, etc., etc. Todo eso se conseguiría mediante una constante evolución de las jerarquías energéticas universales transmitiendo su evolución en la materia blanda (o sea en la materia mediante el agua), en los lugares correspondientes para la vida. Y de ahí surgiría inevitablemente el origen de la jerarquía viviente, surgiría en todos los lugares universales adecuados para la vida, y si no existiesen esos lugares, evolutivamente se crearían porque eso era una tendencia evolutiva del propio orden universal.

Pero la jerarquía viviente no significaba que surgiesen dos jerarquías separadas, la de la vida en general y la del ser humano. Sólo surgiría una única jerarquía viviente y su evolución constante, lo cual obligaba a que sólo una especie viviente pudiese evolucionar psíquicamente sin fin, gracias a que evolutiva jerárquicamente la jerarquía viviente estaba jerárquicamente destinada a sostener esa evolución. De esa evolución jerárquica viviente enlazada evolutivamente con la jerarquía universal nació la inteligencia viviente, que consistiría en el desarrollo psíquico sin fin a través del desarrollo psíquico humano.

Los yos psíquicos vivientes, individualmente, mediante las reencarnaciones no podían morir porque eran yos psíquicos energéticos, o almas, que como yos individuales que eran ocupaban un espacio dinámico propio que era su yo, o alma. Las cuales sólo podían transformarse en otro yo, o alma más evolutiva, a través de la jerarquía energética universal; ocupando cada yo, o alma, energéticamente el lugar jerárquico que le correspondiese. Esos enlaces en forma de energía llamadas almas, evolucionaron en seres espirituales.


Autor:
Salvador Sánchez Melgar
Categoría: Opinión
Fecha de publicación en este medio: Miércoles, 07 Marzo 2018 11:34
Responsable de esta información: Salvador Sánchez Melgar

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