Según la legislación española vigente, “se considera autor a la persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica”. El solo hecho de esta creación genera un derecho de propiedad intelectual, según el cual todo autor reconocido por la ley es propietario de su obra.

La legislación prescribe también que “la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación”. Es decir, en puridad no haría falta, por ejemplo, que un escritor publicara su obra para que le fuera reconocida su autoría, pues basta con la simple creación. No obstante, con fines de identificación y para facilitar el reconocimiento público de la obra y de su autor, existe en España un Registro de la Propiedad Intelectual.

Las obras a que se refiere la ley de la propiedad intelectual vigente pueden ser originales o derivadas. Son obras originales las siguientes:

  • Los libros, folletos, impresos, epistolarios, escritos, discursos y alocuciones, conferencias, informes forenses, explicaciones de cátedra y cualesquiera otras obras de la misma naturaleza.
  • Las composiciones musicales, con o sin letra.
  • Las obras dramáticas y dramático-musicales, las coreografías, las pantomimas y, en general, las obras teatrales.
  • Las obras cinematográficas y cualesquiera otras obras audiovisuales.
  • Las esculturas y las obras de pintura, dibujo, grabado, litografía y las historietas gráficas, tebeos o comics, así como sus ensayos o bocetos y las demás obras plásticas, sean o no aplicadas.
  • Las obras fotográficas y las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía.
  • Los programas de ordenador.

Las obras derivadas son:

  • Las traducciones y adaptaciones.
  • Las revisiones, actualizaciones y anotaciones.
  • Los compendios, resúmenes y extractos.
  • Los arreglos musicales.
  • Cualquier transformación de una obra literaria, artística o científica.

Así, por ejemplo, en una obra traducida existen en realidad dos autores, el escritor de la obra original y el traductor, donde cada uno tiene derechos de autoría y explotación genuinos e independientes.